Corría el año de 2010, yo tenía 25 años y llevaba unas dos horas esperando por fuera de una oficina de Gobierno a que un funcionario -con el que había agendado una entrevista desde días antes- finalizara «su reunión» y saliera únicamente a proporcionarme la tarjeta informativa con unos datos…
Este año se cumplen 10 años de que en Sonora se pueden hacer preguntas la plataforma de acceso a la información pública.
Pese a que desde 2006 el sistema Infomex comenzó a ponerse en operación a nivel nacional -y que la Ley de Acceso a la Información Pública estatal fue promulgada en febrero de 2005- Sonora fue la entidad número 23 en tener un Infomex.
Aunque para el ese año a nivel nacional ya habían trascendido importantes investigaciones periodísticas que hacían uso de esta herramienta en la obtención de datos que mostraran los gastos excesivos de funcionarios de gobierno, abusos de poder, actos de corrupción, compadrazgos en la adjudicación de contratos, derroches de los diputados y demás pecados capitales de los funcionarios públicos, en Sonora la plataforma Infomex vio la luz un 23 de marzo de 2011.
Al principio vi en ella una oportunidad de eliminar de mi vida esas situaciones incómodas en las que el Secretario, el Director, el gobernante y hasta el más alzado de los asistentes, se sentían con derecho de hacer perder el tiempo a las personas o simplemente de dar largas o negar información que por Ley debían de proporcionar.
Sin embargo entender que lo importante no era que hiciéramos preguntas mediante Acceso a la Información, sino el dimensionar la importancia de contar con esta herramienta en el estado fue incidente.
Comprender que cuando cuestionamos el cómo, cuándo y el porqué del uso del dinero público no solo buscamos despejar una duda, sino ejercemos nuestro derecho de obtener esta información. Que con eso ya estábamos abonando a la rendición de cuentas también es importante.
Desde el 2011 la palabra “transparencia” se volvió recurrente en los discursos de funcionarios públicos de todos los niveles de gobierno.
Hasta la fecha a veces me da la impresión que la utilizan solo para llenar espacios, sin embargo lograr la ejecución de una correcta transparencia ha sido un camino largo donde reporteros y ciudadanos han jugado un papel fundamental en el tema, pues a raíz de una pregunta, surge la argumentación, se proporciona, se niega, se defiende y se obtiene.
Conseguir que los gobiernos entiendan que al proporcionar información -que por Ley deben entregar- no le están haciendo un favor merecedor de aplausos al ciudadano o al medio de comunicación, todavía es una de las cuentas pendientes.
Recuerdo en el 2010 cuando empecé a reportear, que solicitaba una entrevista con equis funcionario público para saber determinado dato siempre me pareció humillante el hecho que sabían que estabas esperándolos -porque habías acordado una cita a veces con días de anticipación- y te hicieran esperarlos hasta dos horas con el pretexto de que estaban “en una reunión”, de la cual salían a risa y risa despachando a algún amigo.
En ese entonces pensaba que ningún reportero por más corta que fuera su experiencia laboral, su edad y más pequeño que fuera su medio de comunicación se merecía semejante trato al momento de querer conseguir a veces sólo un dato que complementaran su nota informativa. También pensaba en los ciudadanos y decía si para mí es difícil saber ¿qué será para ellos?…
Pero la cosa cambió desde el 23 de marzo del 2011.. pues entonces poder hacer preguntas desde una página de Internet, desde mi casa facilitó la obtención de contenidos, cifras, comparativos, facturas, etcétera.
Mi primer pregunta fue cuánto se había gastado el Gobierno del Estado en una posada para reporteros en donde rifaron un carro..
Se que fue irrelevante comparado con la publicación de estupendas investigaciones que salieron en el país luego de esos años y así fue como comencé a valorar la importancia de esta herramienta y utilizarla casi en todas mis investigaciones periodísticas.
Pero entender a fondo la importancia de que existan organismos garantes de transparencia, pues son los intermediarios entre el ciudadano al que negaron la información y la oficina que insiste en mantener ocultos los datos para favorecerse o “cuidar la imagen” del gobernante en turno es lo que más se necesita ahora.
Dimensionar que hay reportajes que incidieron ampliamente en el país, que visibilizaron casos importantísimos y que fueron construidos casi en su mayoría con información obtenida mediante acceso a la información pública me hizo no sólo comenzar a hacer preguntas, sino buscar difundir la relevancia de este tema.
Hoy es relevante defender la existencia de que exista en México un Instituto Nacional de Acceso a la Información, instancia que obviamente tiene sus fallas pero cuya función ha sido indispensable para conseguir que el país se entere de casos que van desde cuánto gastó Vicente Fox en comprar toallas para Los Pinos, hasta datos de la Guardería ABC, Odebrecht, el caso Ayotzinapa, la Casa Blanca de Peña Nieto, la Estafa Maestra e innumerables situaciones que si bien han marcado el pasado incómodo de nuestros últimos gobernantes pero nos han vuelto una sociedad más informada y más exigente en la rendición de cuentas locales, Estatales y Federales.