Fui al Auditorio Cívico del Estado 2 veces este año. La primera a reclamar que me regresaran el dinero del concierto -cancelado- de Joaquín Sabina. La segunda a ver una obra de teatro llamada “El Privilegio de Mandar”. Ambas visitas me sirvieron para darme cuenta que el lugar estaba medio abandonado y también para acordarmeSigue leyendo «John Milton y el Auditorio Cívico del Estado»