Qué contradicción la nuestra de habitar en un país que vive con el alma en un hilo porque en cualquier momento podría quedar extinta la vaquita marina pero tiene 362 delfines trabajando.
Obligados a complacer al ser humano, estos animales son sometidos para que aprendan a dar show realizando graciosos trucos o bien para nadar con la gente y hacernos creer que es terapéutico.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales hay en el país 36 parques de diversiones que tienen delfines dando espectáculo.

Este inventario -obtenido mediante acceso a la información pública- detalla que Quintana Roo ocupa el primer lugar con más sitios destinados a este fin. El parque de diversiones que más tiene es Xcaret con un total de 45 animales.
¿Y en Sonora?
En Sonora hay tres delfines trabajando y todos viven en el delfinario que se encuentra ubicado en Guaymas.
Le pregunté a la Comisión de Ecología y Desarrollo Sustentable del Estado sobre ellos: Mauricio, de 20 años de edad, Rishode, de 30 años y Tana -la más joven- tiene 11 años.
Cuestioné mediante la Ley de Acceso a la Información Pública cuanto les habían costado (no es que tenga yo intenciones de comprar un delfín, sólo tenía la duda) y respondieron que nada porque se entregaron como “depositaria”.

En mi intento de averiguar cómo es que llegaron los delfines a Sonora me encontré una respuesta escueta: “el traslado al delfinario fue gestionado por Profepa, en coordinación con la Secretaría de Marina”.
También respondieron que el presupuesto anual del Delfinario Sonora es de 10 millones 824 mil 336 pesos, no me sorprende tanto como que Rishode y yo tengamos casi la misma edad.